Introducción

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Yenifer Oyarzún Gómez, Karen y Laura Velásquez Gómez. Quinched, comuna de Chonchi. 2013.

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Chiloé es un lugar que maravilla por sus singularidades y riqueza cultural. Su historia única y aislamiento generaron una cultura propia, una forma de hacer y ver las cosas que se mantuvo independiente del resto del mundo por mucho más tiempo que en otros lugares y que actualmente tiene mucho que enseñarnos.

Dentro de todos los aspectos que distinguen a Chiloé, la artesanía es uno muy característico. Se trata del resultado de años de vivir en un clima lluvioso y frío, contando solo con que lo que la naturaleza entrega y el ingenio de sus habitantes. La madera, las fibras vegetales y la lana fueron por mucho tiempo las materias primas usadas para construir las casas, elaborar utensilios, crear herramientas y tejer todo lo necesario para cobijarse del frío. Una mayor conectividad ha propiciado que, paulatinamente, este aislamiento se haya ido perdiendo.

La llegada de nuevas posibilidades y oportunidades ha generado grandes cambios culturales, sociales, económicos y ambientales. Muchos de los objetos que en Chiloé se hicieron por siglos han sido reemplazados por otros, algunos oficios ya no son transmitidos a las nuevas generaciones y muchos saberes se han olvidado. En las casas chilotas se tejía en los kelgwos, telares horizontales de gran tamaño, en donde se hacían alfombras, choapinos, sabanillas, frazadas, mantas, chales, fajas y telas para confeccionar ropa. Para hacer los hilados a veces las mujeres realizaban mingas de “hiladura”, en que se reunían para hilar la lana de la dueña de casa. Hoy, estos “haceres” los conservan muy pocas mujeres y son escasamente transmitidos a las nuevas generaciones.

Los cambios nos enfrentan a nuevos desafíos. Cómo se incorporan y transfieren estos “haceres” a las nuevas generaciones, sin perder lo que los hace únicos. Es en esta coyuntura que las palabras de Ruth Corcuera toman mucho sentido:

“Se hace necesario valorar los aspectos materiales en los que se entrama profundamente la identidad cultural y nuestra concepción del tiempo pasado, no con nostalgia, sino como una vertiente para construir un futuro en el cual no se hayan borrado las raíces”.

La globalización trae consigo la homogeneización de los productos. Esta estandarización afecta la identidad cultural local. La producción textil del Archipiélago no queda fuera de este proceso, relegando a estas piezas textiles al registro museográfico y al estudio sociológico. Existe un tipo de textil que aún persiste, que gracias a su calidad material y singularidad icónica aún nos permite maravillarnos.

Tejidos confeccionados hace un siglo: las Frazadas con Flores de Chiloé. Por su condición de cobijo se utilizan en las camas entre las sabanas y sus cobertores. En escritos del siglo XVII aparecen descritas y nombradas como sobrecamas, lo que habla de un uso anterior distinto al actual. Esta función las ha protegido del rigor del tiempo y también las ha mantenido ocultas, por lo que son casi desconocidas para todos quienes no formen parte de una familia tradicional de Chiloé. Son tejidos de gran formato, ricamente adornados con flores, pájaros y toda clase de figuras, elaborados con variadas técnicas textiles, muchos ya casi no se utilizan y de manufactura sorprendente. La herencia de este oficio persiste en un grupo reducido de artesanas.

Son las mismas piezas textiles las que nos pueden contar acerca de sus orígenes. La función de este catálogo es registrar, difundir y poner en valor el patrimonio textil de Chiloé. Promover su comprensión para la transferencia del oficio.

Es el desafió que la Corporación CHILOéTEXTIL hace propio, poniendo al servicio de la comunidad esta pequeña, pero sustantiva colección de frazadas que constituyen la muestra de una serie de exposiciones itinerantes dentro del territorio, para hacer el vínculo entre las distintas generaciones de tejedoras y promover el carácter identitario de toda la comunidad chilota.

Trinidad Flaño Madujano
Presidenta
Corporación CHILOÉTEXTIL

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Eduvigis Santana Arteaga y Dina Vera Muñoz. Quinched comuna de Chonchi. 2013

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